Dicen que lo de las malas energías, las buenas, el mal de ojo, el quítate pa'llá que me echas el cenizo, el "no me gusta como me mira esa tía/ese tío"...dicen que todas esas cosas existen.
Al igual que los espíritus, la gente venida del más allá (aunque algunos vivos estén más allá que pacá), con el tema de energías positivas o negativas me pasa lo mismo. No sé si creérmelo o no. Pero haberlas hailas.
Ya he hablado aquí alguna vez del ser con la compartía piso cuando vivía por tierras toledanas. Si, la que se iba en vacaciones a un convento a leer libros de asesinatos y crímenes...sí, esa. Carmen creo que se llamaba.
Cuando ella llegaba a casa, me recorría un escalofrío por mi cuerpo serrano que me apartaba de ella como si de la mismísima niña del exorcista se tratase. Si se me acercaba a preguntarme algo, daba un respingo como si la voz viniera de ultratumba y los 6 ó 7 meses que conviví con ella se convirtieron en un largo paseo con mi nube encima todo el día (con rayos y centellas, por supuesto).
El día que me fui, me despedí con un "adiós bombón, que te vaya muy bien" y de pronto volvió a salir el sol en mi vida. Hasta dejé de tener frío, oye.
A parte de esta experiencia sobrenatural y la vez aquella que me dieron unas fiebres tontas en Semana Santa y cuando ya no quedaba nada en la farmacia que me bajara la temperatura, me echaron la oración del mal de ojo y me empecé a sentir mejor, no he vuelto a vivir en mis carnes ningún episodio esotéricodeotromundo. (Esa Semana Santa lo que tuve fue bronquitis, aclaro. Bronquitis que me curé con jarabe de la tos y oraciones de mal de ojo...)
También en épocas toledanas, fui una tarde conmigo misma a una Feria de Esoterismo. A parte de gastarme un dineral en consultas sobre el amor, la familia y la salud (a 2000 pesetas de las de antes la preguntita), no me quedó claro si mi hermano mayor era alcohólico, si mi madre estaba en la cárcel o si el amor de mi vida vivía a 4 puertas de mi casa o a 4.000 km.
Hoy por hoy solamente creo (hasta que no me demuestren lo contrario) en la capacidad mental que he conseguido para solucionar los problemas que la vida me traiga, en las ganas de disfrutar de la vida y sus pequeños momentos tontos e intensos, en el amor verdadero, en la familia y en los amigos, los de verdad, no los que les asoma una risita ahogada cuando les cuentas que la vida no es tan fácil para tí en ese momento.
Lo demás, es opcional.
http://www.goear.com/listen/7c03819/cita-en-hawai-la-mode
Al igual que los espíritus, la gente venida del más allá (aunque algunos vivos estén más allá que pacá), con el tema de energías positivas o negativas me pasa lo mismo. No sé si creérmelo o no. Pero haberlas hailas.
Ya he hablado aquí alguna vez del ser con la compartía piso cuando vivía por tierras toledanas. Si, la que se iba en vacaciones a un convento a leer libros de asesinatos y crímenes...sí, esa. Carmen creo que se llamaba.
Cuando ella llegaba a casa, me recorría un escalofrío por mi cuerpo serrano que me apartaba de ella como si de la mismísima niña del exorcista se tratase. Si se me acercaba a preguntarme algo, daba un respingo como si la voz viniera de ultratumba y los 6 ó 7 meses que conviví con ella se convirtieron en un largo paseo con mi nube encima todo el día (con rayos y centellas, por supuesto).
El día que me fui, me despedí con un "adiós bombón, que te vaya muy bien" y de pronto volvió a salir el sol en mi vida. Hasta dejé de tener frío, oye.
A parte de esta experiencia sobrenatural y la vez aquella que me dieron unas fiebres tontas en Semana Santa y cuando ya no quedaba nada en la farmacia que me bajara la temperatura, me echaron la oración del mal de ojo y me empecé a sentir mejor, no he vuelto a vivir en mis carnes ningún episodio esotéricodeotromundo. (Esa Semana Santa lo que tuve fue bronquitis, aclaro. Bronquitis que me curé con jarabe de la tos y oraciones de mal de ojo...)
También en épocas toledanas, fui una tarde conmigo misma a una Feria de Esoterismo. A parte de gastarme un dineral en consultas sobre el amor, la familia y la salud (a 2000 pesetas de las de antes la preguntita), no me quedó claro si mi hermano mayor era alcohólico, si mi madre estaba en la cárcel o si el amor de mi vida vivía a 4 puertas de mi casa o a 4.000 km.
Hoy por hoy solamente creo (hasta que no me demuestren lo contrario) en la capacidad mental que he conseguido para solucionar los problemas que la vida me traiga, en las ganas de disfrutar de la vida y sus pequeños momentos tontos e intensos, en el amor verdadero, en la familia y en los amigos, los de verdad, no los que les asoma una risita ahogada cuando les cuentas que la vida no es tan fácil para tí en ese momento.
Lo demás, es opcional.
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