viernes, 4 de diciembre de 2009

Ay pena, penita, pena...



"La compasión exagerada de los demás ofrece siempre una vertiente interesante: cuando pasa de la raya el problema original parece menos grave, casi irrelevante.

Cuando alguien recibe un golpe en el estómago, la herida debe cerrarse, y recuperarse de una conmoción cerebral también requiriere tiempo, pero al menos se puede observar el proceso de curación. En cambio, es muy difícil observar la imperceptible cicatrización de un corazón roto.

Quizá esta sea la primera señal de mejoría: el hecho de que la desconsolada preocupación de los demás te provoque risa. " Lo mejor de la vida, Rona Saffe



Es imposible calibrar cómo de grande son los problemas, tanto los nuestros como los demás. Cada uno le da la intensidad y el grado de preocupación que merece en ese momento, aunque luego te rías con el paso del tiempo.


Pero la pena y la lástima son los sentimientos más bajos que uno puede tener. Y mucho peor que te los tengan.


Dar lástima a los demás se convierte en algo destructivo para tí. En un círculo vicioso del que nunca sales porque nunca jamás le darás tanta lástima a la gente como para sentirte satisfecha.


Por eso, cuando he leído este párrafo, me he detenido un momento a pensar. Quizá encontrarte con "esa" persona que realmente se compadece de tí y te mira con cara de "ay la pobre, qué mal le va la vida y a mí qué bien" se convierte en el perfecto revulsivo de tu "pena" y terminas riéndote de lo pava que eres yendo por ahí como la Zarzamora, llora que llora por los rincones.


Eso, y comparar tu putada con la de otro que sea más grande, es la única manera de seguir para adelante y no pegarnos cuatro tiros a la primera de cambio.





Y con esta seriedad (o no) que me impregna en este principio de puente, os deseo feliz idem a quien lo tenga.

16 comentarios:

Fiebre dijo...

No sé, quizá me cuele (ya conoces mi ´brutismo´), pero la pena excesiva me parece contraproducente, insana, y a veces no propia de buenas personas. A veces parece que hay gente que en cierto modo "disfruta" aunque sea sin maldad de la tristeza ajena y sobreconsuelan como si se sintieran satisfechos de pertenecer a la ONG "Consoladores sin fronteras". (Sin otra connotación, que te veo devení)

A veces, cuando alguien virtual al que aprecio entra en una espiral de autopena o destrucción en su casa, entro y le doy un papirotazo en las orejas, y sé que quizá parezca cruel; pero tantos comentarios del tipo ´pobrecica bla bla´ no creo que sean buenos para la salud mental de esa persona. La hacen ahondarse en su propia inmundicia.
Besos puenteros...por fin. ´Jartita estoy de números my love.

cactus girl dijo...

FIEBRE, además es una pérdida de tiempo. Todo el mundo tenemos momentos bajos, estados de ánimo equivocados y a mí personalmente, lo que me funciona es una colleja bien dada, un espabile inmediato que te haga abrir los ojos a la realidad y afrontarla si es menester.
Otra cosa es que necesites un abrazo, un mimito o algo así, pero eso es diferente. No tiene nada que ver con la "pena" en sí.

Pasa buen puente y deja los números mona!

("Consoladores sin fronteras" dice...jijijijiji...como anda mi rubia...)

Lourdes dijo...

Hombre, dar pena no mola. Tampoco es plan de estar llorando por los rincones todos los días y a todas horas. Pero, oye, que hay gente que lo hace, eh? Y simplemente para eso, para dar pena. Y para que todo el mundo de alrededor diga:-"Ay, pobrecill@"-.
Claro, que tb hay otros que dicen:-"A éste le daba yo un verdadero problema, para que viera lo que es"-.
En fin, que cada uno vive la guerra como le va en ella, no?


Besos, y feliz finde-puente.

Aida dijo...

Cuando estamos mal, supongo que es inevitable compadecerse un poco de uno mismo, aunque ni siquiera seamos conscientes de que lo estamos haciendo. A veces hace falta que llegue alguien diciendo: "pobrecita..." para caer en la cuenta de que no era para tanto!
A mí me sucede así, en el momento que intentan consolarme siempre reacciono viendo que el supuesto problema no era tal.
Feliz puente para ti también!
Un beso

cactus girl dijo...

LOURDES, no lo dudes, para gustos hicieron los colores...y los problemas también...

Un beso niña

AIDA, en la autocompasión caemos todo el mundo, eh? Yo la primera. La clave está en sacudírnosla en cuanto podamos y afrontar lo que venga.

Mua

Miguel dijo...

La lástima es una sensación muy al límite. Cuando alguien siente lástima por alguna persona la está degradando a lo más bajo. Por eso, sentir lástima no es en absoluto nada positivo, sino más bien es un ataque contra la dignidad de la persona. La compasión es un término moderado de la lástima, pero tampoco entra dentro de la positividad. Pero, las personas, el que más y el que menos se piensa que es "el número uno en esto de vivir" y por eso tiene tendencia a mirar por encima del hombro a los demás. Un poco, o un mucho de humildad, no le iría nada mal a esta humanidad.

un abrazo.

Amparo dijo...

uyuyuyyyyyyyyy nada de nada, penas cero pelotero,que leo que quereis un par de consoladores fiebre y tu? vaaaaaaaaaaale os comprare dos cuando vaya al sex-shop, hay que ver que perversión dios mio.

feliz puente preciosaaaaaaaaaaa

Nacho dijo...

Entiendo lo que decís. Pero esa no es la lástima del mundo. Estáis usando la acepción número 2 del diccionario de la Real Academia Española.

Personalmente, yo prefiero usar la palabra "Compadecer" en su primera acepción:

1. tr. Compartir la desgracia ajena, sentirla, dolerse de ella.

Y esto no es para nada malo.Al contrario. Sentir pena y lástima de alguien no es un sentimiento bajo. Un sentimiento bajo es sentir odio, rencor, ira... eso sí que son sentimientos bajos.

La pena y la lástima con sentimientos que nos hacen más humanos. Tener la capacidad de dolerse en el dolor de los demas. ¿Acaso no es granidoso?

La verdadera pena y lástima es que el mundo transforme tan bonitos sentimientos en en significado de su segunda acepción. Ignoro quién creó a las plañideras, personas que se dedican a llorar como asistentes a un programa de televisión cuyo regdor les dice cuando tienen que aplaudir.

Las personas que lo están pasando mal, necesitan saber que sus problemas nos afectan tamibén a nosotros. Eso no es insano. Pero FIebre tiene razón. Que suframos con ellos no significa que nos hundamos con ellos. Hay que ayudar a levantar el espíritu.

cactus girl dijo...

MIGUEL, es exactamente lo que yo quería decir. Me has entendido a la perfección.

Un abrazo

AMPARO....quizá....emmmm, digo yo que has entendido mal lo de los "Consoladores sin fronteras"....jajajaja...Ya sabía Fiebre que se podría producir alguna malinterpretación...Malaaaaaaaaaaa

Un besaco para ti

cactus girl dijo...

NACHO, agradezco y me encanta tu "eclesiástica" opinión...pero me parece demasiado light..

La compasión yo también la incluyo en la acepción que a tí no te gusta.
O es muy fácil confundirlas.

Pero, en serio, me ha gustado que des otra versión...aunque esa sea para mentes menos crueles.

Un beso

Jordi M.Novas dijo...

La gente con poco mundo propio suele disfrutar de los baches ajenos, les da de qué hablar...

Fiebre dijo...

Japuta, pena es lo que menos me está dando ahora mismo de ti.
Conociéndote, seguro que has pasado un puente con tu gerente de órdago, y ahora andas "estabilizando el body"..

Brrrr ¿la envidia es tan mala como la pena?

:)

Cada día que te releo más atinada me pareces jamía.

JC. dijo...

Mi modesta opinión se limita a que no es sentir pena por nada ni nadie, pero tampoco viene mal que si te encuentras en un momento de bajón, te sientas arropado por las personas que más frecuentas. También hay gente, que se quieren hacer las duras y te rechazan con una respuesta incoherente y cruel. Creo que todos y todas en algun momento de la vida, sentimos pena o tristeza ajena. Otra cosa es lo de la "lastima". A mi me da lastima de aquel que se cree superior y la unica riqueza que tiene, es la prepotencia y el poder. También de las personas que por circunstancias de la vida se ven envueltas en una profunda miseria y no se haga nada para evitarlo (nosotros no podemos, tienen que ser los poderosos). En fin como bien dices, para gusto y colores... Aunque leo esto después del puente, espero lo hayas disfrutado (yo todavia estoy en ello, creo que he cogido un acueducto). Y pases unas felices navidades. Besos

Simone B dijo...

Dar pena es lo peor que puedes hacer, y si encima la quieres dar a proposito todavía peor.

Aunque haya veces que sientas pena por ti misma hay que tirar para delante e intentar cambiar el chip, será bueno para ti mismo y para los demás, (que tampoco están cómodos oyendo tus penas todo el día).

Perdona por no pasarme éstos días, pero mis nenas han estado malitas, y a ver si vuelves pronto que veo que tu también has estado ausente.

Besos!

cactus girl dijo...

Llevas razón JORDI, el entreternos con la vida de los demás es un deporte nacional...(aunque la nuestra propia sea lo peor).

Un abrazo y encantada!!

FIEBRE, querida, efectivamenteee...Todavía estoy con resaca de compras, de vino y de gente. Madrid me ha poseído este puente querida....
Y no te preocupes, que yo sé que tu envidia es mu sana..(Por cierto, te veo muy intensa y reflexiva en tus últimas entradas, puede ser????)

Un besaco

cactus girl dijo...

JC, suscribo todo lo que dices. TOdo es según se mire, como el resto de las cosas de la vida.

Muchos besos y Feliz Navidad!

SIMONE B, no te preocupes guapa. Si hoy es el primer día que enciendo el ordenador desde el viernes...
Espero que tus niñas estén mejor.
Un beso guapa. A ver si me pongo al día blogguero esta tarde.

Si el equilibrio me espera un poco más...quizá llegue a tiempo de alcanzarlo...